Hay cuatro caminos para crear la web de un negocio: Google Sites, un constructor como Wix o Squarespace, WordPress con un maquetador o código a medida. Esta guía los compara por lo que pagas, de quién es la web y cómo carga en el móvil. Después da el orden de pasos para que la web traiga clientes y no solo visitas.

Paso 0: decide qué tiene que hacer el visitante

Antes de registrar un dominio, responde a una pregunta: qué quieres que haga una persona al entrar en tu web. Según tu sector, suele ser una de estas tres:

1. Llamar por teléfono (cerrajerías, talleres, clínicas).
2. Abrir WhatsApp con un mensaje ya escrito (reformas, presupuestos, hostelería).
3. Rellenar un formulario corto (servicios a empresas, consultoría).

El diseño, la tipografía y los textos tienen que servir a esa acción. Lo que no ayuda a que te contacten sobra.

Las cuatro opciones

Google Sites. Es el constructor gratuito de Google Workspace. Sirve para circulares internas, proyectos escolares o asociaciones. Para vender se queda corto: el SEO es mínimo y no controlas el recorrido hasta el contacto.

Wix o Squarespace. Se maquetan arrastrando bloques sobre plantillas. Pagas una suscripción mensual y la web depende de ella. Antes de elegir, pregunta si puedes llevarte el sitio a otro proveedor. Lo habitual es que no.

WordPress con Elementor o Divi. Es el estándar de la última década. Funciona con PHP y una base de datos, y se amplía con plugins. Cada plugin necesita actualizaciones, y dos de ellos pueden dejar de funcionar juntos tras una actualización. Exige mantenimiento continuo. Encaja en blogs con muchos artículos o en redacciones; para una pyme local suele resultar más pesado de lo que necesita.

Código a medida con Next.js y React, o Webflow. Es la web programada para tu negocio, sin plantilla. Es lo que hacemos en 404studios. Carga en menos de 1 segundo. El código queda en un repositorio Git a tu nombre y no hay plugins que actualizar. Pago único desde 300 €. Si vas a editar contenido cada semana, la hacemos en Webflow, donde el plan lo contratas tú, o añadimos un panel de edición para textos, precios y fotos.

Los cinco pasos, en orden

1. Dominio. Corto, fácil de deletrear por teléfono y con .es si vendes en España. Regístralo a tu nombre o al de tu empresa, nunca al de quien te hace la web. Cuesta unos 15 € al año.
2. Estructura. Olvídate de "misión, visión y valores". Bastan cinco bloques: una cabecera con qué haces, dónde y un botón de contacto visible; los servicios explicados como problemas que resuelves; precios o cifras de partida, para que quien no puede pagarte no llame; pruebas, como opiniones verificables y fotos de trabajos en tu ciudad; y un botón de WhatsApp o teléfono fijo en la pantalla del móvil.
3. Tecnología. Si quieres un activo que dure años, elige código a medida. Si vas a editar a menudo, Webflow o un panel de edición. Si contratas una agencia, pide por escrito la velocidad de carga que entrega y confirma que no hay cuota de mantenimiento obligatoria.
4. Ficha de Google Business Profile. Fotos reales del local o de la furgoneta, horario exacto, teléfono escrito igual que en la web y enlace a la web nueva. La ficha y la web tienen que decir lo mismo.
5. Medición. Una analítica ligera que respete el RGPD: cuántas personas entran, qué leen y cuántas pulsan el botón de llamada. Sin esos datos no sabes qué cambiar.

Para terminar

La web de un negocio trabaja mientras tú estás en obra, en consulta o con un cliente. Tiene que cargar rápido, que Google la entienda y que el visitante tenga el botón de contacto a un toque.